
Un cuadro amplio en pista dura con exenciones para las mejores cabezas de serie condiciona casi todo. Las favoritas debutan más tarde y frescas, mientras que quienes vienen de rondas previas ganan ritmo pero gastan piernas, y ese intercambio decide buena parte del cuadro. El torneo llega en plena gira asiática, así que el desgaste, las molestias físicas y las retiradas pesan tanto como la forma sobre el papel. El ritmo medio alto de la pista premia el saque, lo que mantiene interesantes los hándicaps de juegos y los totales.
El China Open es uno de los grandes torneos combinados del circuito WTA, con cuadro largo, exenciones para las mejores y partidos al mejor de tres sets. Se disputa en el tramo final de la temporada, cuando los puntos deciden plazas para el torneo de maestras.
Avanzar en un cuadro tan largo ya es una prueba, porque la campeona puede necesitar seis o siete victorias, más que en algunos torneos mayores. Las primeras rondas se reparten por pistas exteriores, con público escaso y rachas de viento, y después el escenario pasa al estadio principal, donde el aire está más quieto y la bola vuela de otra manera, y adaptarse a ese cambio es una habilidad real. Al ser un torneo combinado, el reparto de pistas deja huecos desiguales. Fíjate en el resto al segundo servicio y en la reacción tras perder el saque.
