
Es una carrera en circuito urbano, y en los urbanos la clasificación manda por encima de casi todo. Adelantar es difícil, así que la posición de salida y el momento de la parada suelen decidir el resultado, y un coche de seguridad bien colocado puede reordenar la carrera. Aquí las neutralizaciones han sido frecuentes, lo que hace que ese mercado y el número de coches clasificados resulten tan interesantes como el ganador. El calor y la humedad convierten la prueba en una de las más exigentes del campeonato. La gestión de neumáticos completa el cuadro.
El Singapore Grand Prix es una cita del Mundial de Fórmula 1 disputada en un trazado urbano temporal bajo focos. El formato es el habitual, con entrenamientos, clasificación por eliminación y carrera, y puntos para los diez primeros.
En tiempo total suele ser la carrera más larga del calendario y roza el máximo permitido, así que las últimas vueltas las corren pilotos que llevan cerca de dos horas a pulsaciones altas. El trazado encadena muchísimas curvas, los errores se acumulan según cae la concentración y el paso por el pit lane cuesta más tiempo que en casi cualquier otro circuito, lo que estrecha la ventana para parar sin perder posiciones. Los equipos mantienen el horario europeo todo el fin de semana y las sesiones se van a la madrugada.
