
Aquí se puntúa bajo, así que suele ganar quien encadena birdies y no quien evita errores. El terreno blando de campo parque y unos pares cinco alcanzables premian a los pegadores dispuestos a jugar por encima del agua, y los últimos hoyos pueden cambiar la clasificación en poco tiempo. El viento es la variable decisiva, porque convierte una fiesta de birdies en un ejercicio de paciencia. El cuadro mezcla representación local con jugadores llegados de otros circuitos en estados de forma muy distintos, lo que mantiene vivos los mercados de ganador, top diez, líder de vuelta y duelos directos.
El BMW PGA Championship es el torneo insignia del DP World Tour y reparte muchos puntos de ranking. Se juega a 72 hoyos por golpes, con corte tras la primera mitad.
Entender el patrón de las cuatro vueltas ayuda. El campo se divide en dos turnos durante la primera mitad, y quien sale tarde puttea sobre superficies ya marcadas por horas de paso, algo que cuesta golpes en los putts largos. Hecho el corte, los que siguen se reagrupan por resultado y los últimos partidos juegan con el marcador a la vista. Como el perseguidor necesita una vuelta muy baja y no una sucesión de pares, conviene mirar las opciones de eagle en los pares cinco, los wedges a los hoyos cortos y quién ataca las banderas escondidas.
